Guarda y custodia en Cataluña

¿Cuáles son los requisitos de la custodia compartida? (I)

Obtener la custodia compartida de los menores en caso de separación o divorcio se ha convertido, de un tiempo a esta parte, en la solución preferida de los tribunales. Con ello se responde al derecho del hijo a relacionarse, siempre que sea posible, con ambos progenitores, siempre teniendo en cuenta el interés del menor como punto clave a la hora de decidirse por esta fórmula. Para que sepas en qué casos es posible optar por esta vía, en este post te contamos cuáles son los criterios que defiende el Tribunal Supremo para estos supuestos. Si tienes cualquier duda, consúltanos tu caso. 

Guarda y custodia compartida: como sistema “más normal” e incluso deseable”

Según recoge la Recopilación de criterios de la Sala Primera del Tribunal Supremo en recursos por interés casacional y en procedimientos de tutela civil de los derechos fundamentales, la custodia compartida, según se regula en el artículo 92.8 del Código Civil, no puede considerarse una medida excepcional, sino que al contrario, debería considerarse la más normal, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea”.

Se trata, tal y como asegura el Supremo, de una tesis que sería reiterada por numerosas sentencias de la Sala Primera (SSTS de 25 de noviembre de 2013, Rec. 2637/2012, y de 17 de diciembre de 2013, Rec. 2645/2012, entre otras).

Este régimen  pretende aproximarse al modelo existente antes de la ruptura y garantizar al tiempo a sus padres la posibilidad de ‘seguir’ ejerciendo sus derechos y obligaciones inherentes a la patria potestad y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de los hijos” (STS de 30 de mayo de 2016, Rec. 3113/2014).

Además, con el régimen de guarda y custodia compartida:

“a) Se fomenta la integración del menor con ambos padres, evitando desequilibrios en los tiempos de presencia. 

b) Se evita el sentimiento de pérdida. 

c) No se cuestiona la idoneidad de los progenitores. 

d) Se estimula la cooperación de los padres, en beneficio del menor, que ya se ha venido desarrollando con eficiencia” (SSTS de 27 de junio de 2016, Rec. 3698/2015, y de 12 de septiembre de 2016, Rec. 3200/2015, entre otras).

Interés del menor como interés superior a considerar

Estos son los criterios del Tribunal Supremo con respecto al interés del menor:

  • “Lo que importa garantizar o proteger con este procedimiento es el interés del menor, que si bien es cierto que tiene derecho a relacionarse con ambos progenitores, esto ocurrirá siempre que no se lesionen sus derechos fundamentales a la integridad física y psicológica, libertad, educación, intimidad, etc. De donde todos los requerimientos establecidos en el Art. 92 CC han de ser interpretados con esta única finalidad» (STS de 22 de julio de 2011, Rec. 813/2009).

 

  • “Criterios tales como la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente, y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada, aunque en la práctica pueda ser más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven. Señalando que la redacción del artículo 92 no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea» (STS de 29 de abril de 2013, Rec. 2525/2011)

La premisa del “mutuo respeto” entre los padres como requisito para su adopción: ponderación del caso concreto

Sobre este punto, el Tribunal Supremo ha manifestado los siguientes criterios:

  • “La custodia compartida conlleva como premisa la necesidad de que entre los padres exista una relación de mutuo respeto que permita la adopción de actitudes y conductas que beneficien al menor, que no perturben su desarrollo emocional y que pese a la ruptura afectiva de los progenitores se mantenga un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de su personalidad” (SSTS de 25 de abril de 2016, Rec. 1980/2015, y de 21 de septiembre de 2016, Rec. 3282/2015, entre otras).

 

  • Para la adopción del sistema de custodia compartida no se exige un acuerdo sin fisuras, sino una actitud razonable y eficiente en orden al desarrollo del menor, así como unas habilidades para el diálogo que se han de suponer existentes en dos profesionales, como los ahora litigantes» (STS de 16 de febrero de 2015, Rec. 890/2014).

 

  • Por ello, [no procede] en los supuestos de violencia, aunque no constituyan propiamente un episodio de violencia previsto en el primer párrafo del art. 92.7 CC (STS de 7 de abril de 2011, Rec. 1580/2008, con cita la STS de 11 de marzo de 2010, Rec. 54/2008).

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